Mantecas sin refinar y aceites portadores para formuladores, y para marcas que quieren decir de dónde viene el material y acertar.
Calidad cosmética, en cajas o bidones, con el grupo recolector registrado junto al lote.
Desodorizada y filtrada cuando la fórmula pide base neutra y no el carácter crudo.
Volúmenes pequeños para formuladores, con análisis completo y no una ficha genérica.
Envasado bajo la marca del cliente y según su especificación, con los registros de origen detrás.
En cosmética es donde el karité se gana su reputación. Una marca envasa manteca sin refinar y cuenta de dónde viene, y ese relato tiene que aguantar a un cliente, a un distribuidor y de vez en cuando a un periodista que lo comprueba.
Eso convierte la trazabilidad en algo comercial y no decorativo. Podemos decir qué grupo entregó un lote porque lo compramos en el punto de recolección y lo mantuvimos separado, que no es lo mismo que un proveedor repitiendo lo que le contó un acopiador.
La otra mitad es la constancia. La manteca sin refinar varía según temporada y origen, y un formulador necesita saber cuánta variación esperar antes de construir un producto encima. Mejor hablarlo con franqueza en la fase de muestra.






Si una marca va a contar a sus clientes de dónde viene su karité, la respuesta tiene que sostenerse. Por eso guardamos los registros que lo permiten.
Albnc Ventureserprise
Díganos la calidad, el volumen y qué necesita poder afirmar. Le enviamos muestra y los registros que la respaldan.